La evolución del almacenamiento de datos digitales parece seguir las teorías de Darwin. Estos sistemas de almacenamiento han ido pasando de equipos gigantes que llegaban a ocupar una habitación entera, a dispositivos cada vez más pequeños, como las actuales memorias USB, llaves o pendrive.

El último salto evolutivo, nunca mejor dicho, ha sido “la nube”, es decir, el almacenamiento virtual en Internet (cloud).

En la siguiente viñeta se refleja gráficamente, y en clave de humor, cómo ha sido esta evolución:

 

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