Hace unos días, todos los pasajeros del vuelo IB514 dirección La Coruña, recibieron un regalo inesperado, el último smartphone de la compañía Samsung el Galaxy Note 8, valorado en más de 1.000 euros. El encargado de dar la noticia fue Celestino García, presidente de Samsung que viajaba en ese mismo avión.

Un regalo por todo lo alto, nunca mejor dicho, porque el teléfono se repartió entre todos los viajeros en pleno vuelo, a más de 10.600 metros de altura. Esta acción forma parte de una campaña de marketing muy bien pensada. El objetivo era promocionar el nuevo teléfono de Samsung y olvidar todos los problemas de las baterías que tuvo su antecesor, el Galaxy Note 7. Aquél asunto hizo que compañías aéreas como Iberia, prohibieran subir este teléfono a bordo.

Sin embargo, el nuevo Note 8 es otra historia, y con esta original campaña ha tratado Samsung de demostarlo. Así, el Samsung Galaxy Note ha pasado de estar prohibido en cabina a que todos los pasajeros, los más de 200 de este vuelo Madrid-La Coruña, tuvieran uno en pleno vuelo. ¿Y qué pasó? Pues que los viajeros llegaron ese día a casa con un pedazo de smartphone by the face a su casa. Insistimos, un teléfono valorado en más de 1.000 euros. Es fácil echar cuentas del coste de este regalazo.

Esta campaña enseguida comenzó a ser viral en Twitter a través del hashtag #note8abordo. Consiguió ser trending topic y salió en televisiones, y canales de YouTube, de todo el mundo. Basta con buscar en YouTube sobre esta campaña para ver algunos de estos vídeos.

Samsung se habrá gastado un buen ‘pico’ con los teléfonos, sí, pero la cobertura que ha conseguido, como con posts como este, sin duda es mucho más rentable. Y mientras, todos los pasajeros de aquel vuelo matinal, encantados.

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